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 HERMANN WEISSENBORN                                                                [eng.]

En pleno auge de las guitarras lap steel (guitarra de slide que se apoya en los muslos para tocar), surgió la lap steel hollow neck( de cuello hueco), que ofrecía un tono y un volumen mejorados, gracias a una caja de sonido que va desde un extremo a otro. El instrumeno gozó de una enorme popularidad hasta finales de los años 20, momento en el que aparecieron las guitarras resonadoras, como las National o las Dobros, que con un volumen mayor causaron sensación desde su aparición en 1927. Hermann Weissenborn murió en 1936, rodeado de deudas y dejando un negocio en declive. Sus instrumentos reciben hoy todo tipo de aclamaciones, pero la suerte de Hermann Weissenborn cayó en picado en sus últimos años. Pese a ello, estuvo trabajando hasta tres semanas antes de su muerte. Dejó de herencia más de un año de alquiler de su taller. Probablemente nunca imaginó que su nombre se convertiría en mágico casi medio siglo después.


No está del todo claro, en realidad, quien inventó la guitarra de cuello hueco, pero los dos nombres más importantes son el del propio Hermann Weissenborn y el de Chris J. Knutsen. No se conoce ninguna relación empresarial entre ambos, pero muchos de sus instrumentos tienen claras coincidencias. De éstos dos personajes, Weissenborn fabricó instrumentos de calidad superior, mientras que Knutsen influyó en sus primeros diseños.

Weissenborn construyó las guitarras que hoy buscan desesperadamente los artistas, incluyendo las Konas, de mayor profundidad acústica, y diseñada para tocar en exteriores. La Kona, no posee el "cuello" hueco, pero su caja acústica es más profunda. Fueron desarrolladas con anterioridad a las llamadas weissenborn (poco después de 1910), que sí tenían el mástil hueco y formando parte de la caja acústica.




(La foto de la derecha es una Kona estilo 3, vista de perfil).


Hermann C. Weissenborn emigró desde Alemania a Estados Unidos sobre 1902, estuvó registrado en los listines telefónicos como reparador de violines y pianos hasta que en 1910, se mudó a California. Allí prosiguió su actividad, expandiéndose hacia 1920 a la fabricación de ukeleles, guitarras convencionales y hawaianas en el momento en el que la música hawaiana ganaba popularidad.



Las opiniones sobre la calidad de las weissenborns son muy variadas. Muchos músicos las minusvaloran, con sus marcas visibles mal lijadas y extremos despegados. "No están mal hechas", las defiende David Linley, "están hechas de un modo sencillo, a veces exagerado, pero con un diseño fantastico...superior. Todas suenan bien.""

"Que esté mal lijado y tenga marcas no afecta al tono," señala Ben Harper. "Sus acabados son lo necesario para la música. Si te tomas demasiado tiempo en algo, pierde su efectividad. Se tomó el tiempo necesario"

Sus construcciones tan frágiles son lo bueno y lo malo de sus guitarras. Por un lado les da su volumen y su tono, pero por otro, les hace vulnerables a la climatología y al paso del tiempo.Por eso, muchas weissenborns que han llegado a nuestros días necesitan una restauración de grietas y extremos.

Al final, el resultado de las guitarras que Hermann Weissenborn construyó es un instrumento ideal para la música de su época y que es adaptable tres generaciones después. "Lo bueno de weissenborns", dice Greg Leisz, "es que pueden tocarse en una enorme variedad de estilos musicales. No es de ningún género musical concreto siempre que le hagas un hueco a su sonido para desemvolverse en la canción"."




 
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